El Oro del Becerro

El dios es indiferente a la tragedia
Es inerme al sufrimiento del humano
Los profetas cada vez son más mundanos
igual da una oración, que una blasfemia.

Ya no se diferenciar en la comedia
De los santos, que ahora son los mas paganos
Porque mienten, que el de huecos en las manos,
Es quién los va a sacar de la de miseria.

Los oradores, más parecen testaferros
qué pregonan la palabra sin un faro
Y se hincan ante el poder del dinero.

Los pastores sordos ante el desespero 
De la vida enredada en un disparo
Se enceguecen con el oro del becerro.



Raúl Castrillón López

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