La Coartada de la Falda Recortada


Llegó la musa a finales del noveno,
me dejó un beso ahogado en su cerveza,
yo embelesado con sus labios de cereza
ungí los míos en su magia y su veneno
y enceguecido con la luz de su belleza
Solté mis riendas y me lancé  sin freno.

Apareció perfecta, justo en la hora cero
con el destino tenía su coartada
vestido negro y la falda recortada
con un morado, escrito a lapicero
una cintura que hizo que mi baba
se derramara y llenara mi mi tintero

Creí fugaz, la luz que destellara
cuando pasó tornéandose en mi cielo
jamás pensé que mi ego sin velo
frente a mis ojos, de amor se derrumbara
enmudecido, inerme en mi recelo
embebecido, quise que no escapara.

Tendió sus redes, ella nada perdía
eché las mías la vida me jugaba
pero muy pronto, se fue en desbandada
yo moribundo, me quede con la herida
desencajado, mirando su partida
yo quise todo, tal vez, se fue espantada

Se va mi musa dejándome su danza
se ha llevado mis restos de caballero
y hoy con más rabia que un perro callejero
la veo esfumarse sin rastro, ni esperanza
flechado en muerte, tirado en el desierto,
mientras un buitre sobre mi se avalanza.

Raúl Castrillón López 

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